quédate ahí
creatividad mía, quédate ahí, todavía.
Pequeña carta a la creatividad y al caos necesario para que continúe existiendo.
Es domingo, tengo junto a mí un capuccino atercipelado que me ha servido amablemente un muchacho de Rosario, Argentina en Barcelona, Cataluña, mientras he decidido que por más que sean sólo 5 minutos los que tenga hoy, esos mismos serán los que destine a este poquito de caos creatividad y palabras que me inunda invade y sobrepasa en mis paseos de mediodía. Las palabras también merecen descansar, hoy, sobre una hoja en blanco.
El hambre que nos habita, resulté darme cuenta ayer, en uno de esos paseos de mediodía en los que siento que tengo una historia de amor oculta con el sol que me acaricia y acuna como si nadie mirase, sonrío, siempre, como una enamorada y pienso, bueno no es que piense de forma activa, es más bien el pensamiento libre relajado del abrazo junto al amado tras un ratito de frenesí y mezcal, habitar mi deseo (un mi que puede sustituirse por un tu, nuestro o vuestro, de él o de ella).
Habitar mi deseo podría ser el título de este ensayo que no es ensayo todavía sino caos palabras y desorden pasión color sobre fondo beige que ahora bautizo como el hambre que nos habita.
Es mucho más vendible, pensé.
Imaginé la portada del libro: habitar mi deseo. Yo creo que una foto de fondo en moto cruzando una de esas carreteras llenas de baches sobre las que otro sorbito de mezcal me aclamaba me dueles méxico, me dueles, y se vendería solo. bueno solo, y ahí si pensé activamente, solo solo no. Tipo quizá tal vez con 100k o 200k o 300k seguidores a los que le importe mínimamente tener una vida que crean querer gracias a un par de reel que han visto tuyos (desafortunadamente no los que desmuetran que el etnoperreo es una ciencia real y necesaria sino los que muestran mucha luz paz ese enamoramiento mio con el sol de aquí y de oaxaca que en cierta ocasión me hizo denominar a mi cuenta de instagram bajo el sol de oaxaca porque me tiene en ese estado de oxcitocina alta y cortisol bajo como una enamorada bendecida por dios a la que la vida simplemente le arropa con dulzura) no.
No. no no. No quiero agobiarme con publicar a diario, ni conseguir dinero ni. No.
Quiero dinero, mucho, para trabajar desde donde quiero ayudar a quién me de la gana comer sano o camarones, y tomarme el tequila con cuatro amigos más, sí.
Pero no. No quiero convertir mi hambre parcela de caos creativo que amo aprecio y conservo dentro de una jaulita en mi pecho, quédate ahí quédate ahí le digo, aunque vengan a abusar de nuestro cuerpo nuestro apellido nuestro sudor, quédate ahí creatividad mía que te estimo tanto como al sol, y no te conviertas en hierro, frío y cálculo vacío.
Quédate ahí, creatividad mía.

